La participación ciudadana y el uso de datos masivos abiertos para comprender tendencias ciudadanas: ¿uno de los legados de la pandemia?

Los desafíos pasan a ser reales cuando dejan de ser abstractos.

La pandemia del COVID-19 nos dejó ver esto. Desde un nivel abstracto la percepción de la ciudadanía no daba credibilidad a la emergencia hasta marzo de 2020, cuando empezaron a llegar las imágenes devastadoras desde Europa. La gente tomó acción hasta que la amenaza se vivió como algo real y se empezaron drásticos cambios de conducta.

Observando la realidad, nos dimos cuenta de que hay una relación entre la amenaza sanitaria y la del cambio climático.

Esa relación no solo estriba en las decisiones de los gobiernos, también se balancea entre la participación o indiferencia ciudadana. En dos amenazas reales como la del cambio climático y la del COVID-19, ambas politizadas, se revela crítico el rol de la ciudadanía para actuar sobre lo que será aplanar la curva del futuro. Lo que vimos es que la participación ciudadana ha demostrado ser clave para aportar soluciones innovadoras en el contexto de ambas emergencias.

En este contexto desde el Grupo BID nos dimos cuenta de la importancia de conocer percepciones y preocupaciones ciudadanas en tiempo real y respecto a temas específicos. En un mundo hiperconectado y donde la propia ciudadanía está marcando agendas de gobierno y el rumbo de nuevas políticas públicas, el nuevo rol ciudadano está teniendo una marcada influencia en nuevos esquemas de gobernanza pública.

En este contexto y bajo la emergencia sanitaria logramos poner en pie una herramienta de Inteligencia Artificial, Civiclytics. La innovación que conseguimos en poco tiempo estribó en dos puntos:

  1. Cambiar la lógica de nuestro trabajo, al observar la realidad sin intervenir, para comprender tendencias directas, y
  2. Abrir esta información al acceso público, de modo que los gobiernos pudieran comprender el impacto de las medidas de la crisis, las empresas, entre ellas las start-ups de innovación, pudieran responder a necesidades reales de la gente; y la propia ciudadanía, incluyendo a las organizaciones de sociedad civil, tuviera oportunidad de comprender percepciones y llevar alivio sobre todo a nivel territorial.

Uno de los ejes que analizamos, está permitiendo comparar las tendencias de opinión respecto a los desafíos climáticos. Vimos cómo fue variando a través del tiempo y a través de los países, la preocupación acerca de este tema, junto a otros asuntos como la economía de los hogares, la seguridad alimentaria y la educación.

La recolección de datos y el acceso abierto a esta información estructurada se está revelando como una de las buenas prácticas en las que, desde la participación ciudadana, se pueden conocer oportunidades y nuevos desafíos para avanzar las agendas climáticas en América Latina y el Caribe.

En el arco de poco tiempo, nuevas posibilidades de conocimiento y perspectiva de solución se vieron estimuladas por la disponibilidad de datos. Ciudades que los usan para medir el impacto de las medidas de crisis y espacios en los que se está avanzando hacia el uso de Inteligencia Colectiva. Empresas que -usando datos abiertos- pueden medir tendencias de consumo y con esa información, también aportar a opciones más sostenibles. La data permite realizar experimentos de economía del comportamiento para estimular nuevas opciones a futuro, que tengan un impacto mucho menos nocivo sobre el planeta.

Dentro de la mayor y menor sofisticación de todos los proyectos en los que hemos estado trabajando, con solicitudes y preguntas de toda la región, nos detuvimos en una experiencia que nos sorprendió: La que llevan adelante desde el colegio Santo Domingo en la Sierra de Tandil, una ciudad de 117.000 habitantes en Argentina. Los alumnos de último año de secundaria, obligados a permanecer en aislamiento por la pandemia, incorporaron a sus clases online la aplicación de datos abiertos desde Civiclytics para el desarrollo de investigaciones y documentos sobre distintas problemáticas de Argentina y el mundo, desde la cuestión climática hasta otras dimensiones de la crisis.

Enzo Paoletta, Director de Estudios en el Nivel Secundario del colegio, nos comentaba que la herramienta “se ajustaba perfectamente a nuestras necesidades: una fuente confiable, con información actualizada continuamente, generada por instituciones y ciudadanos preocupados por la búsqueda de soluciones eficientes a las crisis que enfrentamos periódicamente en Latinoamérica”. Al haber facilitado un uso intuitivo de la data, se facilitó también el uso didáctico de la misma en el ámbito educativo.

Una de las maneras de lograr que los alumnos se involucraran con el uso de la plataforma y la data fue vincularla a los temas que más les atraían. Paoletta registraba en sus alumnos un interés profundo por la preservación de los entornos naturales. “Ahí es donde la utilización de una plataforma como Civiclytics nos ayuda a cerrar el ciclo de conocimiento”, nos explicó.

De hecho, el acceso de un público no especializado a datos e información pública sobre temas vinculados al ambiente es una de las recomendaciones para que Argentina alcance sus metas climáticas. De acuerdo a nuestra publicación Gobiernos y sociedad civil avanzando agendas climáticas: El caso de Argentina (2019), si bien Argentina cuenta con instrumentos legales para que la Sociedad Civil pueda acceder a la información pública, la mayoría está orientada a un público ya interiorizado sobre la cuestión. Herramientas como Civiclytics y los ejercicios que Paoletta les propuso a sus alumnos pueden contribuir a involucrar a nuevos actores y un público general a este tipo de prácticas.

Además de utilizar los datos para sacar sus propias conclusiones y desarrollar investigaciones que integren las distintas problemáticas que aparecen reflejadas en la plataforma, los alumnos del colegio Santo Domingo luego fueron invitados a hacer su aporte en la sección “Añadir tu voz al observatorio ciudadano” de la plataforma, donde dejaron sus opiniones. “Tuvo un doble efecto: por un lado vieron como los datos suministrados enriquecían su conocimiento sobre los efectos de la pandemia en la región. Por otro lado, entendieron que lo valioso de esos datos era su origen colaborativo, y que ellos mismos podían participar en su generación. Los ubicó en un lugar más activo, que es el que queremos asignarle a nuestros alumnos. En muy poco tiempo ellos estarán siendo protagonistas de muchos de los cambios que comenzaron a gestarse en estos meses”, concluye Paoletta.

Como destaca un estudio del BID, el uso de datos masivos permite identificar problemas que pudieran pasar desapercibidos a la vez que proporciona evidencias pertinentes, oportunas y de calidad para apoyar la toma de decisiones, el diseño, la implementación y la evaluación de políticas públicas en la región. “Así el análisis de datos masivos puede ser utilizado para la mejora de la administración pública, a través de la generación y mejores  soluciones  que  satisfagan  necesidades  de  salud, educación, transporte, vivienda, atención e inclusión de grupos desaventajados, en tre otras, a partir de contextos sociales, demográficos y territoriales particulares”. La innovación de Civiclytics radica en poner a disposición de los actores de desarrollo datos masivos sobre las tendencias de opinión, percepciones y preocupaciones de la ciudadanía.

Asimismo, en temas de participación ciudadana y bioeconomía el BID ha comenzado en el mes de mayo de 2021 la primera fase de diálogos con organizaciones de sociedad civil y ciudadanía de la Cuenca Amazónica para conocer percepciones y preocupaciones, así como visiones a futuro para integrar en el diseño de propuestas para implementación de operaciones en Guyana, Colombia, Ecuador, Perú, Brasil, Suriname y Bolivia.
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