Planificar para la participación ciudadana con resultados: ¿Cómo hacer consultas públicas efectivas?

Flavia Milano

Flavia Milano

La evidencia demuestra que la planificación para la participación ciudadana efectiva tiene efectos directos en los recursos asignados a un proyecto. Operaciones del orden de los 5 mil millones de dólares registran pérdidas de 20 millones por semana debido a conflictos sociales. Estudios de caso demuestran que planificar para la participación ciudadana efectiva, donde las consultas públicas son una parte de esa planificación, contribuyen al éxito de una iniciativa pública o privada.

Un estudio reciente del BID demuestra que el 68% de los proyectos de infraestructura que estuvieron involucrados en algún tipo de conflicto social y/o ambiental tienen en común alguna deficiencia tanto en el captar como dar información, así como acciones de diálogo que permitan responder a preocupaciones reales de la gente en la información que entregaron a la ciudadanía del proyecto y del proceso de toma de decisiones. Incluso, muchas comunidades que inicialmente no se oponían a los proyectos financiados, se volvieron críticas al percibir que no eran tenidas en cuenta en el proceso de toma de decisión, o cuando información vinculada al proyecto no se les compartía.[1]

En la misma línea, otro estudio del BID identificó que el 47% de los solicitantes de intervención del Mecanismo Independiente de Consulta e Investigación (MICI) indicaban no contaban con información suficiente y oportuna sobre el proyecto, o no tuvieron acceso a la misma[2]. Esta información es consistente con el hecho que 1 de cada 2 conflictos ocurren en las etapas de factibilidad, planificación y diseño[3].

 

Estos datos ponen de relevancia la necesidad de comprender el contexto, invertir tiempo y recursos en informar, dialogar, mapear a portadores de interés para contar con consultas públicas efectivas. Pero ¿Cómo hacerlas?

1). Mapear a las organizaciones y personas claves.

La plataforma georreferenciada WiConnect, que indica quién, qué, dónde y cómo posibles contra partes de la iniciativa están llevando adelante proyectos de desarrollo en América Latina y el Caribe.

2). Informar:

Captar información para comprender el contexto. Al captar las percepciones y preocupaciones de los portadores de interés desde una etapa temprana, se comprenden mejor sus posiciones en torno a la operación. Las visitas de campo y las encuestas de opinión resultan instrumentos muy efectivos, con audiencias más reducidas, y manejando información hacia el pasado. En tiempo real, el análisis de grandes volúmenes de información con inteligencia artificial aporta relevante, y puede encontrarse en otro bien público como Civiclytics.

Proveer información relevante. Proveer información sobre la iniciativa pero sobre todo aquella que responda a las inquietudes de la audiencia es otra parte fundamental como el compartir como parte del proceso de consulta las preguntas que se dirigirán a la audiencia.

3). Dialogar:

El intercambio directo y fluido con agendas previamente compartidas con la audiencia contribuye a comprender mejor las distintas posiciones, anticipar potenciales conflictos y/o resolver aspectos satelitales al tema principal que será sujeto de la consulta pública.

4). Incluir la legislación aplicable, cursar invitaciones, realizar el encuentro cerrar el proceso:

La consulta pública – a diferencia de los diálogos- obedece a una legislación aplicable. Para facilitar esta tarea, en “Consultas Públicas: el paso a paso. +300 marcos regulatorios y legales aplicables en América Latina y el Caribe” compila dicha información, da un modelo de plan de consulta que se envía a toda la audiencia como parte de la invitación. También señala la fase de cierre.


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[1] Ver Graham Watkins, Sven-Uwe Mueller, Hendrik Meller, Maria Cecilia Ramirez, Tomás Serebrisky, Andrea Georgoulias, Lecciones de 4 décadas de conflictos en torno a proyectos de infraestructura en América Latina y el Caribe, Banco Interamericano de Desarrollo, 2017.
[2] Ver Análisis de cartera de solicitudes 2010-2017: una revisión estadística: Programa de Reflexiones Institucionales, Victoria Márquez Mees, Esteban Tovar, Eva Heiss, Banco Interamericano de Desarrollo, 2018.
[3] Ver Graham et al.
Flavia Milano

Flavia Milano

Experta en temas de estrategia y políticas de participación ciudadana. Abogada J.D. con Maestría en Desarrollo y Reducción de Pobreza, especializada en Negocios y Derechos Humanos y certificada en Liderazgo Público de la Universidad de Harvard. Se desempeña como Asesora del Vicepresidente de Países del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en temas de participación ciudadana.