Costa Rica: energía sustentable para abastecer las fincas agropecuarias

La colaboración entre el sector público, el privado y la ciudadanía en favor del avance de las agendas climáticas puede adoptar distintas formas. Una de ellas es la transmisión de información, conocimiento y tecnología. Ese es el caso del programa Biogas ICE en Costa Rica, que busca promover la autosuficiencia energética de las empresas agropecuarias a través de asesorías a estas empresas para la conversión de desechos orgánicos en biogás.

En la práctica, el programa funciona a través del trabajo conjunto entre el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) –una empresa estatal que brinda

asesoría técnica a los sectores agropecuario y agroindustrial– y las fincas y empresas del sector, de diferentes tamaños y características. A partir de ese trabajo conjunto, las empresas empiezan a generar su propia energía a partir de los residuos orgánicos vegetales y animales que generan sus actividades. El rol del ICE en ese proceso consiste en promover la adopción de esta tecnología, asesorar y supervisar el diseño de biodigestores, los contenedores donde se colocan los residuos y se desencadena el proceso químico mediante el cual se obtiene el biogás, que puede ser utilizado en la generación de energía eléctrica y abastecer a las fincas.

Los beneficios que se desprenden del programa incluyen la mejora en la salud ambiental del entorno, la producción de energía eléctrica y térmica limpia, la sustitución de hidrocarburos como el diesel, la producción de fertilizante, el mejor manejo de los residuos que genera su actividad y el control de olores. Incluso, algunas fincas han logrado reducir sus facturas de consumo eléctrico, es decir que han obtenido incluso un beneficio económico.

De acuerdo a Roberto Giménez, de Planeamiento Ambiental del ICE, en la iniciativa ha empezado a implementarse con proyectos de pequeña escala para luego pasar a procesos industriales complejos, como los comprendidos en la actividad láctea y cárnica. “Hay un escalonamiento muy grande que nos permitirá ir contando con esta fuente a futuro”, asegura en un video producido por el programa para su difusión.

Asimismo, en temas de participación ciudadana y bioeconomía el BID ha comenzado en el mes de mayo de 2021 la primera fase de diálogos con organizaciones de sociedad civil y ciudadanía de la Cuenca Amazónica para conocer percepciones y preocupaciones, así como visiones a futuro para integrar en el diseño de propuestas para implementación de operaciones en Guyana, Colombia, Ecuador, Perú, Brasil, Suriname y Bolivia.
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